La tendencia a la recuperación del peso perdido es quizás el factor que más dificulta el tratamiento de la obesidad a largo plazo y constituye un auténtico desafío clínico.
Tradicionalmente se ha atribuido este hecho a la falta de adherencia a los cambios en el estilo de vida, a poca “fuerza de voluntad”. Sin embargo, hoy sabemos que existen mecanismos biológicos potentes que limitan la pérdida ponderal sostenida y favorecen la recuperación del peso.
A continuación, describimos con mayor detalle los más relevantes.
Uno de los mecanismos compensatorios más importantes que favorecen la recuperación del peso perdido son los cambios en las hormonas gastrointestinales. Se observa una reducción de las hormonas que aumentan la saciedad (GLP-1, PYY, CCK, amilina, leptina) y un aumento de hormonas que estimulan el apetido (ghrelina, GIP, polipéptido pancreático). Estos cambios incrementan el hambre, la reactividad a estímulos alimentarios, y disminuyen la saciedad, lo que contribuye a la recuperación del peso. Estos cambios no son iguales en todas las personas, y se influyen por factores genéticos y metabólicos. Los nuevos medicamentos para el tratamiento de la obesidad actúan precisamente contrarrestando esta respuesta compensadora: estimulan los receptores de hormonas que descienden tras la pérdida de peso, como GLP-1.
Nuestra conducta alimentaria se ve influida por complejos sistemas neuronales. El “sistema de recompensa” que se regula en áreas concretas del cerebro, potencia la búsqueda y consumo de alimentos más palatables. Se distinguen dos procesos distintos: ‘wanting’ (deseo o incentivo) y ‘liking’ (placer), que interactúan de manera diferencial en la conducta alimentaria. Tras la pérdida de peso, los cambios hormonales, incluyendo la reducción de leptina y el aumento de ghrelina, incrementan la activación de áreas relacionadas con la recompensa y disminuyen los mecanismos que inhiben el apetito, favoreciendo el ‘craving’ (picoteo) y la sobreingesta, lo que puede aumentar el riesgo de recaída.
Otro mecanismo compensador que puede facilitar la recuperación ponderal es la llamada “adaptación metabólica”: el gasto energético en reposo disminuye más de lo esperado tras la pérdida de peso. Este déficit, que puede alcanzar 300–500 kcal/día, se ha descrito tras intervenciones dietéticas y también con procedimientos más complejos, como la cirugía bariátrica. La magnitud y persistencia de la adaptación metabólica dificultan el mantenimiento del peso y favorecen la recuperación ponderal, incluso a largo plazo. El ejercicio es una buena estrategia para compensar la adaptación metabólica, ya que aumenta el gasto energético total e incluso, si se mantiene o aumenta la masa muscular, el gasto energético en reposo.
Otros mecanismos adaptativos menos conocidos incluyen la micreobiota intestinal y los ácidos biliares, que sufren modificaciones durante la pérdida de peso, aunque su impacto a largo plazo en la recuperación del peso perdido sigue en estudio.
En resumen, la recuperación del peso perdido no se explica únicamente por falta de motivación o cumplimiento Existen potentes mecanismos biológicos que reducen el gasto energético y aumentan el apetito. Estos fenómenos deben integrarse en la práctica clínica para diseñar estrategias de manejo a largo plazo en pacientes con obesidad, incluyendo un abordaje integral por un equipo multidisciplinar. La comprensión de los mecanismos moleculares que participan en los mecanismos compensatorios tras la pérdida de peso abre la puerta a nuevas dianas farmacológicas y a una mayor personalización del tratamiento de las personas con obesidad.
Referencias:
- Martínez-Gómez MG, Roberts BM. Metabolic Adaptations to Weight Loss: A Brief Review. J Strength Cond Res. 2022 Oct.
- Busetto L, Bettini S, Makaronidis J, Roberts CA, Halford JCG, Batterham RL. Mechanisms of weight regain. Eur J Intern Med. 2021 Nov.
- Greenway FL. Physiological adaptations to weight loss and factors favouring weight regain. Int J Obes (Lond). 2015 Aug.
- MacLean PS, Higgins JA, Wyatt HR, Melanson EL, Johnson GC, Jackman MR, Giles ED, Brown IE, Hill JO. Regular exercise attenuates the metabolic drive to regain weight after long-term weight loss. Am J Physiol Regul Integr Comp Physiol. 2009 Sep.