La incorporación de los nuevos fármacos ha supuesto un antes y un después en el tratamiento de la obesidad.
Estos fármacos permiten alcanzar reducciones de peso de magnitud similar o incluso superior a la conseguida con cirugía bariátrica en determinados pacientes. Este hecho plantea la necesidad de redefinir el papel de la modificación del estilo de vida en su combinación con los nuevos tratamientos farmacológicos.
Semaglutida, un agonista del receptor GLP-1, y tirzepatida, un agonista dual GIP/GLP-1, actúan reduciendo la ingesta energética mediante incremento de la saciedad, disminución del hambre y reducción del ‘ruido alimentario’. Los ensayos clínicos han mostrado reducciones promedio del peso del 15% con semaglutida y superiores al 20% con tirzepatida a las 68-72 semanas de tratamiento, junto a mejoras significativas en los factores de riesgo cardiometabólico y la calidad de vida.
Tradicionalmente, la intervención en obesidad se centraba en inducir el déficit calórico mediante monitorización de la ingesta, cambios en la dieta y actividad física. Con los fármacos para el tratamiento de la obesidad de segunda generación, este planteamiento cambia y adquiere una mayor importancia que la dieta aporte los nutrientes esenciales y que, junto con las pautas de actividad física y ejercicio, permitan la optimización de la composición corporal, la preservación de masa muscular y, prevención de sarcopenia y adopción de patrones de alimentación saludables.
Las pautas dietéticas que se recomiendan en los pacientes que reciben estos fármacos deben también adaptarse a los posibles efectos adversos gastrointestinales (náuseas, diarrea, vómitos, estreñimiento), generalmente leves o moderados y dependientes de la progresión en el aumento de la dosis.
Los nuevos fármacos para el tratamiento de la obesidad permiten replantear el abordaje integral de la obesidad en clínicas virtuales y presenciales.
El rol del equipo multidisciplinar se centra ahora en:
- Garantizar una alimentación de calidad, suficiente en proteínas y otros nutrientes, para preservar masa muscular y favorecer la mejoría metabólica que consigue la pérdida de peso.
- Promover la actividad física estructurada, con énfasis en ejercicios de fuerza y aeróbicos para mantener la funcionalidad y la salud cardiometabólica.
- Prevenir y manejar los efectos secundarios gastrointestinales mediante educación dietética y el ajuste juicioso de la dosis del medicamento
- Asegurar el acompañamiento psicológico, que permitirá mejorar la relación con la comida y la identidad corporal.
- Favorecer la adherencia a largo plazo y la continuidad del tratamiento, teniendo en cuenta el carácter crónico de la obesidad.
Semaglutida y tirzepatida representan una revolución en el manejo de la obesidad. La modificación del estilo de vida mantiene un papel esencial, no tanto en inducir la pérdida ponderal como en garantizar que dicha pérdida se traduzca en beneficios funcionales, cardiometabólicos y de calidad de vida sostenibles. El abordaje multidisciplinar es clave para consolidar estos resultados y responder a los retos de la cronicidad y la equidad en el acceso.
Referencias:
- Rogers RJ, Hosking M, Burridge K, Orr M, Bantham A. The Critical Role of Lifestyle With the Use of Contemporary Obesity Management Medications. Am J Health Promot. 2025 Jun.
- Wadden TA, Chao AM, Moore M, Tronieri JS, Gilden A, Amaro A, Leonard S, Jakicic JM. The Role of Lifestyle Modification with Second-Generation Anti-obesity Medications: Comparisons, Questions, and Clinical Opportunities. Curr Obes Rep. 2023 Dec.