En Senda Health creemos que cuidar de la salud no significa atender solo lo físico, sino también lo emocional. La obesidad y sus consecuencias no se explican únicamente por la alimentación. Otros factores como los sentimientos y la manera de gestionarlos en el día a día son clave.
En ocasiones, cuando sentimos emociones como la tristeza, el enfado o la preocupación, preferimos no expresarlas. Las reprimimos. Esto es lo que se conoce como supresión emocional. Y aunque pueda parecer una forma de protegernos, lo cierto es que las emociones no desaparecen: se acumulan y generan malestar.
Cuando aparece este malestar, es común buscar formas de aliviarlo; y una de ellas es recurrir a la comida como refugio. Es: el hambre emocional. No se trata de hambre real, sino de una manera de intentar manejar las emociones, recurriendo frecuentemente a alimentos atractivos, aunque poco nutritivos, que producen un placer inmediato.
¿Qué consecuencias tiene el hambre emocional?
Este comportamiento no es un trastorno en sí mismo, pero puede afectar tanto al bienestar físico como emocional:
- Aumenta la probabilidad de ganar peso de manera recurrente, lo que a su vez puede reforzar sentimientos de frustración o baja autoestima.
- Además, al estar evitando emociones y no gestionarlas adecuadamente, también pueden aparecer otras complicaciones como depresión o ansiedad.
¿Se puede cambiar?
Romper con este patrón es posible. Una de las claves es aprender a reconocer qué sentimos y distinguir si la necesidad de hambre es física o emocional. También resulta útil encontrar otras formas de liberar lo que nos pasa. Y, por supuesto, el acompañamiento de profesionales de la salud, tanto psicológica como nutricional, puede aportar herramientas adaptadas a cada persona.
El hambre emocional no es una cuestión de falta de fuerza de voluntad, sino un mecanismo aprendido para lidiar con las emociones. Reconocerlo y trabajar en nuevas maneras de cuidarnos es un paso fundamental hacia el cambio. En Senda Health creemos en esa transformación y por eso ofrecemos una atención integral, en la que cuerpo y mente trabajan de la mano para acompañarte en un nuevo camino.
Cómo manejar la culpa: un cambio de mirada
En Senda Health trabajamos con una intervención integral cuerpo-mente, en la que médicos, psicólogos y nutricionistas colaboran para acompañarte de forma coordinada.
El primer paso es entender la obesidad como una enfermedad multifactorial, que no depende solo de lo que comemos.
Después, ayudamos a reconocer y regular emociones como la culpa o la vergüenza, transformándolas en autocomprensión y aprendizaje.
A través de herramientas psicológicas y educativas, los pacientes aprenden a:
- Reconstruir su relación con la comida desde el autocuidado y no desde el castigo.
- Identificar pensamientos de autocrítica y sustituirlos por un diálogo más compasivo.
- Comprender sus emociones sin juzgarlas.
- Recuperar la confianza y reforzar la autoestima.
Referencias
- Dakanalis, A., Mentzelou, M., Papadopoulou, S. K., Papandreou, D., Spanoudaki, M., Vasios, G. K., Pavlidou, E., Mantzorou, M., & Giaginis, C. (2023). The Association of Emotional Eating with Overweight/Obesity, Depression, Anxiety/Stress, and Dietary Patterns: A Review of the Current Clinical Evidence. Nutrients.
- Herren, O. M., Agurs-Collins, T., Dwyer, L. A., Perna, F. M., & Ferrer, R. (2021). Emotion suppression, coping strategies, dietary patterns, and BMI. Eating behaviors.