¿Alguna vez has sentido que comes por ansiedad, tristeza o aburrimiento más que por hambre real?, ¿o que tu estado de ánimo influye directamente en cómo te alimentas y te cuidas?
No eres el único/a. La ciencia confirma lo que muchos ya intuyen: la obesidad, la ansiedad y la depresión están estrechamente conectadas. No se trata solo de calorías o ejercicio. También influyen lo que piensas, lo que sientes y cómo te hablas a ti mismo/a.
El impacto emocional y social
Las investigaciones demuestran que las personas con obesidad tienen más riesgo de sufrir ansiedad y depresión. Y al revés: vivir con ansiedad o depresión puede aumentar las dificultades para mantener hábitos saludables, favoreciendo la ganancia de peso.En otras palabras: la mente y el cuerpo se retroalimentan. Cuando una parte se ve afectada, la otra también lo nota.
¿Por qué ocurre esta conexión?
Existen varias razones que explican este vínculo:
- El estigma social: los juicios sobre el cuerpo generan vergüenza, aislamiento y baja autoestima.
- El hambre emocional: comer para calmar emociones como la ansiedad, la tristeza o el estrés.
- Factores biológicos: la obesidad puede alterar hormonas e inflamación, afectando al estado de ánimo.
- Tratamientos y fármacos: algunos medicamentos para la depresión o ansiedad favorecen el aumento de peso.
Cómo romper el círculo
Saber que esta relación existe es solo el primer paso. Lo más importante es aprender a manejarla.
Desde la psicología y un trabajo interdisciplinar como el que realizamos en SENDA, existen estrategias efectivas para recuperar el equilibrio:
- Reconoce lo que sientes. Diferenciar el hambre real del hambre emocional te da poder sobre tus decisiones.
- Rompe con la autocrítica. La culpa y la vergüenza solo aumentan la ansiedad. Hablarte con más respeto es parte de la solución.
- Rodéate de apoyo. Contar con psicólogos, nutricionistas, médicos y también con tu entorno cercano es clave para no abandonar.
- Cuida tu mente y tu cuerpo. Dormir bien, moverte de manera adaptada y aprender técnicas de relajación ayudan a reducir la ansiedad y mejorar el autocontrol.
Define metas realistas. Avanzar en pasos pequeños y alcanzables mantiene tu motivación y refuerza tu autoestima.
En Senda Health lo entendemos
El peso no es solo un número en la báscula. Es el reflejo de una historia personal, de emociones, de hábitos y de tu estilo de vida. Por eso, en SENDA no trabajamos solo con dietas o planes de ejercicio, sino que te acompañamos con un equipo de psicólogos, médicos y nutricionistas que entienden tu proceso y te ayudan a cuidarte desde todas las áreas.
Referencias
- Cordeiro D.C.T., Fernandes C.A.M., Derenzo N., Utrila R.T., Nardo G.W., Nunes M.S.A. (2024). Asociación entre niveles de ansiedad y depresión en adultos con obesidad. Enfermería Global,.
- Puhl RM, Himmelstein MS, Pearl RL. Estigma do peso como fator psicossocial para a obesidade. American Psychologist. 2020.