Hay un peso que no aparece en la báscula, pero que muchas personas con obesidad cargan a diario: la culpa.
Una emoción silenciosa, pero muy presente, que puede convertirse en una carga más pesada que el propio cuerpo.
¿Para qué sirve realmente la culpa?
La culpa tiene una función adaptativa: nos ayuda a reconocer un error y a mejorar. Sin embargo, cuando se vuelve excesiva o constante, deja de ser útil y se transforma en castigo. En lugar de impulsarnos al cambio, nos paraliza, desgasta la autoestima y apaga la motivación.
En el contexto de la obesidad, la culpa aparece cuando juzgamos nuestro cuerpo, lo que comemos o lo “poco que aguantamos” una dieta.
Por eso, en Senda Health preferimos hablar de responsabilidad, no de culpa. Tomar responsabilidad significa cuidar activamente de uno mismo, desde la comprensión y el respeto, no desde el castigo.
Culpa y obesidad: por qué van de la mano
La obesidad sigue siendo una enfermedad muy estigmatizada. La sociedad tiende a simplificarla, reduciéndola a una cuestión de “fuerza de voluntad”.
Pero la ciencia es clara: la obesidad no es una elección ni una falta de esfuerzo, sino una enfermedad compleja en la que intervienen la genética, el metabolismo, el entorno social y emocional, la historia personal e incluso factores culturales y económicos.
Cuando una persona se culpa por su peso, no solo sufre emocionalmente; también se bloquea su capacidad de cambio.
En cambio, comprender que no se trata de una falta de disciplina, sino de un proceso que necesita acompañamiento y conocimiento, libera y permite avanzar.
Cómo manejar la culpa: un cambio de mirada
En Senda Health trabajamos con una intervención integral cuerpo-mente, en la que médicos, psicólogos y nutricionistas colaboran para acompañarte de forma coordinada.
El primer paso es entender la obesidad como una enfermedad multifactorial, que no depende solo de lo que comemos.
Después, ayudamos a reconocer y regular emociones como la culpa o la vergüenza, transformándolas en autocomprensión y aprendizaje.
A través de herramientas psicológicas y educativas, los pacientes aprenden a:
- Reconstruir su relación con la comida desde el autocuidado y no desde el castigo.
- Identificar pensamientos de autocrítica y sustituirlos por un diálogo más compasivo.
- Comprender sus emociones sin juzgarlas.
- Recuperar la confianza y reforzar la autoestima.
Cuidarte sin culpa es posible
La culpa no tiene que formar parte de tu proceso.
Cuando aprendes a verte con compasión, descubres que el verdadero cambio no nace del reproche, sino del respeto hacia ti mismo.
En Senda Health, te acompañamos en ese camino. Porque cuidarte también es aprender a perdonarte y construir una relación más amable con tu cuerpo, tu mente y tu historia.