La obesidad como enfermedad crónica
La obesidad es una enfermedad crónica, multifactorial y compleja, en la que existe un exceso de grasa corporal que condiciona riesgos importantes para la salud. No se trata únicamente de un problema estético, sino de una condición médica con repercusiones sobre el metabolismo, el sistema cardiovascular, la salud ósea y la calidad de vida. Además, en la mujer puede tener consecuencias específicas, relacionadas con la función hormonal y reproductiva, que impactan tanto en la calidad de vida como en la capacidad de lograr y mantener un embarazo saludable. A continuación, describiremos los mecanismos por los que el sobrepeso y la obesidad pueden afectar la salud sexual y reproductiva y el efecto beneficioso del tratamiento.
Obesidad y salud reproductiva en la mujer
El exceso de tejido adiposo y la alteración en su funcionamiento puede alterar el delicado equilibrio hormonal que regula la función sexual y reproductiva en la mujer. Esta regulación se lleva a cabo en áreas del sistema nervioso central (hipotálamo, hipóficis) y en el ovario. La alteración de este equilibrio condiciona una disfunción en el ciclo menstrual, alteraciones en la ovulación e infertilidad. Existen varios mecanismos fisiológicos implicados:
- Resistencia a la insulina e hiperinsulinemia: el exceso de grasa corporal y la disfunción del tejido adiposo favorece la resistencia a la insulina, lo que da lugar a cambios en la secreción de hormonas sexuales y las proteínas que las trasportan. Esta alteración hormonal puede interferir con la ovulación
- Inflamación crónica de bajo grado: el tejido adiposo en exceso actúa como un órgano endocrino activo que secreta moléculas que favorecen la inflamación (IL-6, TNF-α), que pueden alterar la función ovárica y la maduración de los folículos.
- Alteración de la regulación de la secreción hormonal: el tejido adiposo produce hormonas, como la leptina que regulan la secreción de las hormonas del hipotálamo y la hipófisis, las gonadotropinas.
- La obesidad amplifica las manifestaciones clínicas y metabólicas del síndrome de ovario poliquístico.
En conjunto, estos mecanismos explican por qué las mujeres con sobrepeso u obesidad pueden presentar ciclos menstruales irregulares y un mayor riesgo de infertilidad.
Riesgos de la obesidad durante el embarazo
La obesidad o una ganancia de peso excesiva durante el embarazo puede aumentar el riesgo de complicaciones. A continuación, se describen las más relevantes
- Mayor riesgo de aborto espontáneo en comparación con mujeres con peso normal.
- Aumento del riesgo de enfermedades propias del embarazo, como preeclampsia, hipertensión gestacional y diabetes gestacional.
- Mayor tasa de partos por cesárea y complicaciones anestésicas.
- Mayor riesgo de aumento del peso del recién nacido
- Complicaciones en el recién nacido: hipoglucemia, ingreso en unidad neonatal y mayor riesgo de obesidad en el futuro.
A pesar de estos riesgos, la mayor parte de las mujeres con sobrepeso u obesidad consiguen llevar a cabo el embarazo con éxito y sin complicaciones, pero requieren un control más estrecho. Estos riesgos ponen de manifiesto la necesidad de un control del peso antes de la concepción y de un abordaje integral en las mujeres en edad fértil que desean embarazo.
El abordaje multidisciplinar de la obesidad y la salud reproductiva
El tratamiento de la obesidad mejora las alteraciones hormonales que impactan negativamente en la salud reproductiva, la fertilidad y el embarazo. Se requiere una estrategia integral que va más allá de una dieta. Un programa bien estructurado debe incluir:
- Pauta dietética personalizada: planes individualizados que prioricen alimentos frescos, control de raciones y un aporte suficiente de proteínas, fibra y micronutrientes.
- Ejercicio físico regular: la combinación de ejercicio aeróbico y de fuerza mejora la sensibilidad a la insulina, reduce la grasa visceral y favorece el equilibrio hormonal.
- Apoyo psicológico: fundamental para la gestión de emociones y la adherencia a los cambios de hábitos.
- Sueño y control del estrés: el descanso insuficiente y el estrés crónico alteran el eje hormonal y reducen la fertilidad.
Este enfoque integral no solo mejora la salud metabólica, sino que también incrementa las probabilidades de recuperar la fertilidad, lograr ovulaciones regulares y tener un embarazo con menor riesgo de complicaciones. Incluso una pérdida de peso moderada, en torno a 5-10%, consigue mejorar estos problemas, especialmente en mujeres con síndrome de ovario poliquístico
Se ha demostrado que adoptar hábitos saludables (dieta mediterránea, ejercicio moderado, abandono de alcohol y tabaco, control del estrés) aumenta la fertilidad y reduce complicaciones.
Nuevos tratamientos farmacológicos: semaglutida y tirzepatida
En los últimos años, los fármacos incretínicos han supuesto un cambio de paradigma en el tratamiento de la obesidad.
- Semaglutida: agonista del receptor de GLP-1. Retrasa el vaciado gástrico, aumenta la saciedad, reduce la ingesta calórica y mejora la sensibilidad a la insulina.
- Tirzepatida: agonista dual de GLP-1 y GIP, que potencia la pérdida de peso y la mejora metabólica.
Beneficios potenciales para la fertilidad: reducción del peso corporal, normalización del ciclo menstrual, mejora de la ovulación y reducción de la resistencia a la insulina en el síndrome de ovario poliquístico.
Precauciones importantes: estos medicamentos no deben utilizarse durante el embarazo ni la lactancia. Es necesario suspender la semaglutida al menos 2 meses antes de buscar embarazo y la tirzepatida al menos 1 mes antes. Además, pueden reducir la eficacia de los anticonceptivos orales, especialmente en casos de mala tolerancia digestiva, por lo que se recomienda usar métodos adicionales (como preservativo o DIU) durante las primeras semanas de tratamiento y tras cada ajuste de dosis.
Planificación preconcepcional y conclusiones
La planificación preconcepcional es fundamental para lograr un embarazo seguro. Incluye seguir una dieta equilibrada, realizar ejercicio de forma regular, evitar alcohol y tabaco y suplementación con vitaminas según el consejo de su médico. Estas medidas, junto con un control del peso, aumentan las probabilidades de éxito.
En conclusión, la obesidad es un desafío importante para la fertilidad femenina y la salud del embarazo. Existen múltiples estrategias para afrontarlo: desde cambios de estilo de vida hasta tratamientos farmacológicos modernos, siempre en el marco de un equipo multidisciplinar. Con un plan adecuado, es posible mejorar la salud metabólica, optimizar la fertilidad y lograr embarazos saludables.
Referencias
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- Price SAL, Nankervis A. Considering the use of GLP-1 receptor agonists in women with obesity prior to pregnancy: a narrative review. Arch Gynecol Obstet. 2025 May.